ESTRATEGIA

EstrategiaLa estrategia, se refiere a la visión y los objetivos, es decir, lo que queremos de la organización, relaciona lo que se quiere lograr y cómo se debe hacer; no como una actividad estática sino como una constante, desde la formulación de la estrategia y su implementación como dos acciones que se entrelazan de manera continua. Sin importar su naturaleza todas las organizaciones necesitan una estrategia porque siempre es necesario pensar en lo que queremos lograr y cómo lo haremos, sobre todo en un contexto cada vez más cambiante y complejo. Debido a su sencillez que la hace fácil de entender, comunicar y adoptar, la estrategia cumple el rol de unir los elementos organizacionales porque cuando las personas pueden relacionar lo que hacen con un contexto más amplio sienten que son parte significativa de la organización.

La estrategia se encuentra asociada con el largo plazo, más como camino que como meta última, por lo que se va enriqueciendo permanentemente mediante continuos procesos de feedback; vinculándolo a lo que debería ser la organización y lograrlo, a través de decisiones estratégicas vinculadas a las actividades del día a día como un proceso inagotable de ensayo error en el que es preciso reflexionar continuamente como una forma de innovar y responder a los desafíos del contexto. Incluye la ventaja competitiva respecto a las organizaciones de su entorno, posicionamiento en relación al ajuste de los productos o servicios a las necesidades de los clientes; utilización de sus propios recursos y competencia para potenciarlas; por último potenciar las actitudes y valores que conforman la cultura de la organización al servicio de la implantación estratégica.

De acuerdo a lo expuesto, la estrategia se convierte en la materia gris de la organización que ordena permanentemente su actuar respondiendo a lo que queremos lograr y cómo debemos hacerlo.

De la misma manera, la estrategia proporciona la orientación a largo plazo de la organización, proporcionado el alcance y orientación, potenciando sus recursos y competencias y ubicándose de acuerdo a las expectativas de sus clientes alrededor de valores y expectativas de las partes interesadas.

Se distinguen diferentes niveles de estrategia: A nivel institucional o corporativo, vinculado a la organización misma en cuanto a su alcance e incremento de valor a sus diferentes partes. El segundo nivel se refiere a la estrategia en las unidades en que se divide la organización más propiamente en el campo respecto a sus fines es decir como negocio. El tercer nivel se refiere a las estrategias operativas que responden a cómo las partes de la organización apoyan los dos niveles mencionados: el corporativo y el de negocios en términos de recursos procesos y personas.

La estrategia funciona a través de personas y corresponde a la función de dirección estratégica, para diferenciarlo de la dirección operativa; de allí que muchas veces se dice que los roles de la alta dirección son estratégicos porque tiene mayor alcance que el área operativa y “se refiere a la complejidad generada  por situaciones ambiguas y no rutinarias, con implicaciones para la organización en su conjunto, en lugar de específicas de una determinada operación” (Encuentro Internacional de Investigadores en Administración, 2016); diferenciada del manejo de recursos que se controlan sobre la base de la cotidianidad. Esto requiere competencias diferenciadas en los directivos;  sobre todo con la capacidad de tener y saber compartir una visión que conciba lo global y no solo las partes de la situación problemática a la que se enfrenta  como organización; algo así como estar preparado para ver el bosque en su conjunto y no solamente cada árbol. Es evidente que las decisiones en un marco estratégico son difíciles por lo que se requiere que el directivo que las enfrente esté familiarizado con la visión holística de la organización desde el propósito, la estrategia, la cultura, la estructura y el talento.

Los principales elementos interrelacionados de la dirección estratégica que son necesarios considerar y medir para alcanzar una mayor capacidad orientadora son:

a)    La conciencia y reflexión sobre el contexto para definir la posición estratégica de la organización dado que la organización está inmersa en un entorno político, económico, social, tecnológico, ambiental y regulatorio, además de competidores, proveedores y clientes internos y externos; todo ello complejo y cambiante que genera impactos que pueden ser calificados como oportunidades; otros constituirán amenazas para la organización; algunas significarán ambas. Esto requiere reflexión sobre dicho entorno y las opciones de respuesta adecuadas.

b)    Involucramiento de un amplio grupo de ejecutivos en desarrollo de ensayos e ideas para la estrategia a partir de la observación continua de los signos internos y externos; interpretar su importancia y posible impacto y toma de decisiones para intervenir en forma adecuada hacia el camino correcto. Esta toma de conciencia permite a los altos ejecutivos ayudar a las personas de la organización a involucrarse en la comprensión de la realidad en constante evolución, pensar en el futuro y anticipar la aparición de oportunidades.

c)    Capacidad estratégica de la organización en términos de fortalezas y debilidades en relación a recursos y competencias.

DATOS BIBLIOGRÁFICOS

  1. Eichholz JC 2015. Capacidad adaptativa. Colombia: U-Lid Editorial.
  2. Encuentro Internacional de Investigadores en Administración 2016. (2016). Universidad del Magdalena. Colombia. Recuperado de: http://administracion.uexternado.edu.co/encuentroInvestigacion/plantillas/2016/MemoriasEncuentroInvestigacion2016.pdf
  3. Gerry J. Scholes K Whittington R. 2010 Fundamentos de Estrategia. Madrid: Pearson Education S.A.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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