COMO EPÍLOGO: CONTINUAR APRENDIENDO

Plantilla blog - 1812Se cumplen 100 Pastillas gerenciales presentadas como espacio propicio para motivar el conocimiento de una diversidad de temas, que por lo general no son abordados en los programas de pregrado ni en el posgrado, ya que surgen de múltiples experiencias de pensadores de la administración presentados a manera de marcos de trabajo para motivar una reflexión acerca de la gerencia en organizaciones en tránsito a la cultura del conocimiento. Fueron dirigidos a jóvenes, hombres y mujeres que buscan un lugar en los cuadros diligenciales de las organizaciones. Una propuesta orientada a impulsar procesos personalizados para adquirir y modificar habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores; como resultado del estudio, la experiencia a través del ensayo-error, y la instrucción complementaria; para obtener, a partir de la observación y del razonamiento, lo que sucede en las organizaciones y su relación con el contexto. Es decir, el aprendizaje formal e informal que debe continuar cómo un hábito personal con el propósito de mejorar la gestión dentro de todo tipo de organizaciones y hacerlas más competitivas, reputadas y de calidad certificada. También para estar preparados para contrarrestar las fuerzas contrarias al talento vanguardia de la organización.  

En tal sentido, se habla de autoaprendizaje o sea el que realiza la persona por sí misma; sea por el estudio o la experiencia; una búsqueda permanente de conocimiento para llevar adelante las prácticas o experiencias para utilizarlas en la solución de incidencias, problemas y conflictos.

El autoaprendizaje es un valor agregado en la experiencia laboral de las personas, particularmente de los gerentes. Aprendemos desde que nacemos; es algo innato en los seres humanos más allá de pertenecer a una institución educativa, aunque  ayuda, desde todo punto de vista lo educativo y formativo, incluso podemos considerarlo un requisito imprescindible. Pero ahora vamos más allá de la educación formal, tiene que ver con la acumulación de experiencias, habilidades y comportamientos que como un todo hacen un profesional competente en el cargo asignado en una organización. Intuitivamente se va seleccionando lo que se desea aprender dentro y fuera de la organización conformando un perfil único de ser humano como capital humano y dispuesto a cumplir su destino en el lugar señalado por la creación.

Como se puede apreciar la educación es un elemento que forma la competencia, condición sine qua non para el aprendizaje, pero este tiene que ser un aprendizaje continuo para poner el conocimiento adquirido en la práctica. Tanto ha influenciado el marketing educativo institucionalizado que se ha dejado el aprender per se como una necesidad imperiosa para comprender el contexto y como un acto responsable en la formación y desarrollo de la persona por ella misma. Esto es así porque el aprendizaje nos acompaña donde vamos, pero tiene que ser descubierto ya que este nace y crece dentro de nosotros, pero también en los colectivos que formamos parte como grupo de aprendizaje social. Cada individuo o grupo decide cómo, dónde y cuándo aprender en base a sus necesidades y expectativas vinculadas a los roles que desempeña en la sociedad, de allí la importancia de adoptar una actitud de aprendizaje continuo en toda actividad en que se participe, independiente de la edad de las personas puesto que el aprendizaje nos rodea y acompaña donde nos movamos y como una posibilidad de mejorar.

El impacto del modelo educativo actual de corte formalista y marketero ha provocado priorizar la educación formal con abandono de la necesaria actitud de aprendizaje y autoeducación en habilidades y experiencias, componentes básicos de la competencia; esto nos lleva a abandonar el interés por aprender como acto responsable de la formación integral de la persona. Este autoaprendizaje es permanente y propio de cada persona para decidir qué, cómo, donde, y cuándo aprender.

En muchos casos el autoaprendizaje no es certificable, pero se aprecia a través de la experiencia laboral y la participación en actividades internas y externas del centro laboral proporcionando habilidades de liderazgo. De allí que el autoaprendizaje es un intangible del capital humano que se va acumulando cuando se está provisto de una actitud de aprender en forma continua con visión de largo plazo con el propósito de autorrealización, constituye la más alta de las necesidades humanas, generando impacto significativo en el entorno laboral, agregando un valor adicional y transversal a todas las competencias que como ser humano y líder se requiere para desempeñarse en la actual sociedad del conocimiento. Cada persona se hace responsable de tal formación y de la forma como se adquiere conocimiento y lo aplica.

La reflexión, en relación al contexto donde se desempeñan diferentes roles y teniendo en cuenta los riesgos que se puedan presentar, nos permiten identificar los conocimientos que nos son necesarios y cuáles son las nuevas tendencias, sabiendo diferenciar los problemas, de los cuales debemos averiguar las causas de los incidentes, causas que generalmente son conocidas y que debemos corregir. La solución de problemas requiere de nuevo conocimiento que debe ser probado, lo cual llevará a un mayor aprendizaje. Lo anterior no descarta la toma de interés por algunos cursos breves y formalizados, imprescindibles incluso para que sean promovidos por las propias organizaciones que invierten para mejorar el capital humano de cada trabajador, sabiendo que con ello se enriquece el capital intelectual de la organización. Una visión de aprendizaje de largo plazo del individuo y de la organización irá generando más que una estrategia, una cultura que sustente tal estrategia para alcanzar nuevos objetivos y metas de aprendizaje.

Una cultura de aprendizaje genera hábitos para comparar y verificar la vigencia y aceptación de conocimientos con un sentido crítico con lo cual se estará prevenido contra la manipulación de los que usan “lo que se dice” para sustentar sus propuestas. Se obtiene una visión global y de largo plazo cada vez más profunda al poner a consideración habilidades y experiencias en diálogos presenciales o en las redes sociales; se socializa el aprendizaje permitiendo rectificar, complementar o ampliar lo aprendido, teniendo en cuanta que el aprendizaje es social. Asimismo, facilitará el acceso al conocimiento interdisciplinar aplicando conocimientos y habilidades de muchos otros campos ampliando las experiencias útiles para analizar problemas y proponer soluciones.

Aprender es asombrarse de lo poco que sabemos y lo lejos que se está de la verdad y la sabiduría porque la evolución del conocimiento es permanente y de acuerdo a la época; nos corresponde descubrirla para avanzar, no en recursos materiales, sino en autorrealización y trascendencia. Salgamos de la oscuridad de nuestra zona de bienestar arriesguémonos a aprender: los beneficios llegarán, eso es seguro.

Esta actitud de búsqueda por aprender va a proveer de competencias útiles en la interacción humana para el bien común: seguridad, integridad, anticipación y diálogo elevado; transmitiendo un perfil personal grato en tu entorno como lluvia sobre suelo árido; donde aceptar el error no es ninguna afrenta, sino un paso necesario en el aprendizaje, que genera un hábito de no tener miedo a equivocarse y arriesgar para salir adelante.

Las facilidades que nos ofrecen las TIC son enormes y aumentan nuestras posibilidades de aprendizaje; estas de hecho vienen modificando el entorno educativo y la forma cómo obtener conocimiento, aplicarlo y compartirlo; en fin, el cómo aprender. Es un compromiso adaptarnos a ellas para continuar construyendo cada uno sus propias pastillas gerenciales.

Es compromiso de los gerentes crear un caldo de cultivo para que el personal mejore sus competencias laborales a través del autoaprendizaje, dando apoyo y reconocimiento por esa actitud de tanta importancia, sobre todo para el relevo generacional.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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