EL GERENTE, MÁS ACCIÓN QUE PLANIFICACIÓN

7-prestigiaPor lo que se ha comentado hasta ahora daría la impresión que el trabajo de los gerentes se caracteriza porque se dedican a hacer planes de forma metódica y formal, sin embargo, haciendo una comprobación de la realidad de su trabajo, esto resulta un cuento; no existen pruebas en la práctica que sustenten tal afirmación.

En realidad, los estudios de tiempos de la actividad gerencial (Mintzberg H,  1993) han demostrado que los gerentes trabajan a un ritmo muy estricto y que sus actividades se caracterizan por ser cortas, múltiples e intermitentes ya que están decididamente orientadas a la acción y no se enfocan hacia actividades reflexivas.

Cuando se pregunta ¿Qué hace un gerente? por lo general, la respuesta unánime es: planifica, organiza, coordina y controla; pero la observación de lo que hace en realidad el gerente no evidencia tal cosa ya que dicha función nos dice poco de lo que en realidad hacen los gerentes.

Los gerentes, por lo general, realizan actividades que duran entre minutos y una hora como máximo, durante este tiempo ejecutan un sinnúmero de actividades vinculadas  a las políticas de la organización  en las cuales se deben  abocar a fondo ya que son rigurosas, atendiendo casi al mismo tiempo, llamadas telefónicas, whatsApp, correos electrónicos, informes, requerimientos, aprobaciones, decisiones escritas, reuniones,  y demás; en un incesante fluir, desde el  momento que llegan a su oficina hasta que se retiran, incluso durante el traslado a sus casas o reuniones fuera del trabajo con los medios digitales a su alcance.

En algunas ciudades congestionadas con el tráfico prefieren tener chofer o movilizarse en taxis para aprovechar el tiempo y despachar los pendientes utilizando medios digitales. Incluso las pausas sirven para coordinar algunos asuntos de modo informal, que después tomarán forma utilizando igualmente medios digitales que permitan documentar las coordinaciones. El contacto con los colaboradores más cercanos parece usurpar su tiempo dado que es inevitable la coordinación estrecha con estos. Es frecuente que el trabajo ininterrumpido de los gerentes sea cada vez más extraño a su rutina diaria y solo esté presente esporádicamente.

Las interacciones normalmente son programadas y es raro verlos en visitas de observación salvo el caso que la especialización de organización lo exija. Las pausas para refrigerio, cuando son dentro de la organización, también obligan a atender asuntos laborales con los colaboradores más cercanos que forman parte de su equipo; estos están presentes en todo momento pareciendo que usurpan todo tiempo libre. Sin embargo, en estos contactos, por lo habitual, solo se obtiene información general sin ninguna relevancia.

Ante este panorama, podemos decir que es difícil que el gerente dedique su tiempo al planeamiento tal como tradicionalmente lo describen los textos. Es que su trabajo en el día a día más responde a las presiones del trabajo mismo. Incluso en las reuniones programadas se observa como los gerentes se ausentan para atender asuntos del momento ya que los consideran prioritarios, inclusive más que los asuntos tratados en las propias reuniones. Asimismo, cuando tiene un espacio en su trabajo de escritorio lo interrumpen para consultar a miembros de su equipo. En otros casos se observa que dejan la puerta abierta de sus oficinas como invitando a que ingresen sus colaboradores.

En este sentido los gerentes están inclinados a favorecer el flujo de información para mantenerse actualizados e intervenir en todos los aspectos de la organización. Están condicionados por la importancia de sus propias cargas de trabajo, pero a la vez dan prioridad a la atención a sus grupos de interés y a dar curso a la información y a las decisiones; a fin de que la organización se dinamice como si tuviera una permanente inquietud por la posibilidad que lo que tiene que hacer, no lo hace.

De acuerdo a este contexto no es que el gerente deje de planificar, sino que parece que lo hace de modo implícito en el contexto de las acciones que realiza en el día a día, no reservando un espacio de reflexión dentro o fuera del espacio laboral por periodos largos de tiempo como una semana o dos. Lo que puede suceder es que separan un espacio de tiempo corto, sacado de la rutina diaria, para volcar lo que ha acumulado en su cabeza, en forma de intenciones flexibles y otras específicas a ser puestas en práctica; esto quiere decir que se planifica sobre la marcha y no como separando un espacio de tiempo relativamente largo dedicado a la reflexión; por el contrario, responde a estímulos condicionados por la acción en vivo y no a un periodo reservado para ello.

En síntesis, más que planificadores reflexivos, los gerentes se nos presentan como centros nerviosos de las organizaciones en virtud de sus contactos interpersonales con los grupos de interés internos y externos; por esto manejan mayor información que sus colaboradores, aunque no lo sepan todo; sin duda ellos mismos promueven este tipo de contactos. Sucede así porque su ubicación los permite estar en enlace formal o informal con todos los miembros de la organización, de esa forman desarrollan eficaces bases de datos que les permiten estructurar estrategias que dan guía a sus colaboradores.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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