EL TRABAJO EN LA ORGANIZACIÓN

Plantilla blog - Pastillas Gerenciales - el trabajo en la organizacionEl trabajo se concibe como un derecho y como un deber para las personas. Formalmente la palabra “trabajo” sugiere en primera instancia un medio para ganar la vida y contribuir al bienestar de las familias, en tal sentido, es un derecho. Como deber, debemos entender primero que los miembros de la organización no son individuos aislados, sino que son seres viviendo en sociedad, imbuidos de actitudes y comportamientos inducidos por la gerencia para favorecer el desarrollo integral del grupo en función del bien común, alcanzar los resultados propuestos y mantener la vigencia institucional garantizando el derecho al trabajo. De allí, que el “trabajo” nos sugiere no solo un medio para ganar la vida o un intercambio de tiempo por dinero, como normalmente se entiende en un mundo deshumanizado, sino un medio para la colaboración social y para el desarrollo de la creatividad y el servicio a los demás propiciando el crecimiento interior de las personas.

Pero el equilibro de deberes y derechos del trabajo se rompe cuando en la sociedad se observa que los que tienen los derechos que corresponden al trabajo, como una remuneración equitativa y suficiente y otros beneficios sociales  que procure para él y su familia el bienestar material y espiritual; solo alcanza al 28% de la población, aquí el Estado no cumple su rol de promover las “condiciones para el progreso social y económico fomentando el empleo productivo y la educación para el trabajo” (Constitución Política del Perú, 1993); ya que, en lugar de promoverlo solo aboga por este grupo minoritario. No puede haber una real promoción del trabajo que garantice la formalidad del mismo si se hace a las espaldas de las organizaciones dado que el trabajo se realiza allí. El trabajo no se da en un ámbito genérico, sino que corresponde al ente micro social que es la organización, sea esta pública, privada, sin fines de lucro u otra.

Dentro de las propias organizaciones, se dan desequilibrios generados por la complejidad creciente de los procesos y donde las remuneraciones y otras prestaciones están en función del conocimiento o capital intelectual del trabajador, componente tecnológico del perfil del cargo y de la eficiencia y eficacia en la gestión. Muchas veces se invoca la antigüedad para acceder a mejoras de remuneraciones y posición dentro de la organización, pero si esta no viene acompañada de competencias en TIC y un adecuado nivel de gestión (planificar-hacer-verificar-mejorar), con toda seguridad no se podrá generar oportunidades de mejora dentro de la organización. Asimismo, la falta de cumplimiento de los requisitos del cliente y los legales y reglamentarios pueden generar no conformidades a la labor que realiza, ya que en las organizaciones modernas las auditorías de calidad están permanentemente monitorizando tales aspectos, generando como consecuencia replanteos en las responsabilidades, disminuyendo el nivel de incentivos para el trabajador, se dan casos en que se puede retroceder, llegando a donde se inició muchos años antes. ¿Cómo invocar derechos en estos casos cuando se evidencia que los deberes no se van cumpliendo?

El equilibrio entre los deberes y derechos en el trabajo dentro de la organización es todo un reto para la gerencia. Por un lado, reconociendo y cumpliendo con los compromisos de las remuneraciones y prestaciones comprometidas y por otro, manteniendo la calidad del trabajo a través de supervisiones y revisiones permanentes orientados a la mejora. La función de dirección y organización debe mantener un análisis constante de la estructura a fin de evitar cuellos de botella que impidan un fluir de eficiencia y eficacia de los procesos; a su vez identificando que se constituyan en sistemas a fin de llegar a generar una gestión sistémica dentro de la organización para desarrollarla integralmente.

Cada vez nos acercamos más al concepto de trabajo como la capacidad para poner valor al conocimiento de las personas, es decir, el llamado capital humano, mediante la participación adecuada de la gerencia y la participación de los colaboradores en el capital intelectual de la organización lo que hace posible que esta cumpla su propósito. No todos los niveles laborales alcanzan esta definición lo que genera desequilibrios en cuanto al reconocimiento de los derechos de los trabajadores encontrándose diferencias entre estos según la complejidad de la labor que realiza. De allí, la necesidad de programas educativos que permitan a los trabajadores tomar conciencia de tal situación y al mismo tiempo generar oportunidades de mejora de la educación, habilidades y experiencias de estos para mejorar la movilidad dentro de la propia organización, preferentemente para que la brecha entre deberes y derechos laborales se acorte.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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