FRENTE A UN PROBLEMA: ¿Qué hago? y ¿Cómo lo hago?

shutterstock_110608277La definición de un problema nos lleva al siguiente paso: ¿Qué hacer? y ¿Cómo hacer? Dichas preguntas se responden en cada una de las etapas del ciclo: planificación, ejecución, verificación o mejora, como consecuencia de la reflexión sobre la realidad: a esto de denomina estrategia.

Las estrategias vienen desde tiempos inmemoriales, incluso historiadores y poetas presentan antecedentes de estrategias exitosas y fallidas transformándolas en sabiduría como guías para el futuro; son ejemplos, Sun Tzu, Maquiavelo, Von Clausewitz, Lenin, o Mao Tse –Tung. Los principios básicos de la estrategia fueron registrados y aplicados mucho antes de la era cristiana. Las organizaciones modernas las han adaptado a sus propios entornos.

Particularmente las estrategias se formulan o surgen en torno a cualquier situación o realidad sobre la cual vamos a actuar. Se construyen estrategias formales como los planes estratégicos caracterizados por contener objetivos y metas, políticas que guiarán la acción y los principales programas. También las estrategias se elaboran como impulsos alrededor de pocos conceptos clave que dan cohesión, equilibrio y claridad a las acciones que a su vez forman parte de procesos y/o planes. Asimismo, se constituyen como posiciones a alcanzar, sólidas y potencialmente flexibles en ciertas áreas permitiendo el logro de metas ante limitaciones externas.

Se pueden establecer estrategias principales y añadir estrategias complementarias o tácticas para lograr cohesión, flexibilidad, impulso, sentido de ubicación frente a competidores, todo ello en forma integrada al total de estrategias que se aplican en la organización por lo que requieren de criterios adecuados de evaluación continua.

El líder de la organización como estratega debe observar continuamente los síntomas internos y externos en relación al desempeño de la organización, establecer su importancia y su efecto en la misma para definir el problema en forma precisa y en términos de resultados esperados. En base a la reflexión e interpretación de la realidad se estructuran las estrategias para intervenir de manera adecuada y elegir entre diversas opciones complejas. Cuando se promueve la autonomía, estimulando la creatividad y la innovación, en toda la organización las personas que la adquieren pueden construir estrategias propias para las actividades de sus procesos a fin de que sean más eficaces y efectivas agregando valor a los procesos; si esto se generaliza la organización obtendrá una mayor capacidad adaptativa a los cambios y mejoras de los procesos. De suceder lo anterior, las estrategias se convierten en el cerebro de la organización.

La evaluación de la estrategia implica que esta debe ser pensada y repensada a fin de saber cómo se va adecuando al entorno, siendo esta la única forma de enfrentar a los desafíos que imponen los cambios y la necesidad de responder a estos de forma rápida, proporcionando ayuda para mejorar la iniciativa y productividad del personal para afrontar lo incierto y redistribuir recursos en la medida que surgen nuevas posibilidades.

problemasLas estrategias deben formularse en forma bastante específica y clara para que proporcionen continuidad, aglutinen y den cohesión al seleccionar “las tácticas en el horizonte temporal de la estrategia”. No siempre los propósitos son escritos pero si deben entenderse bien y ser decisivos, de allí que su plan de difusión y educación dentro del personal sea un requisito. Los intereses y valores del líder deben coincidir con el rol que le asigne la estrategia ya que estas requieren de compromisos y no solo de aceptación; dicho compromiso debe alcanzar a todo el equipo de trabajo a través de la participación en el ¿qué? y el ¿cómo? ya que las personas  adquieren mayor compromiso cuando sienten que se toman en cuenta sus opiniones y  experiencia.

Las  estrategias efectivas son por definición, simples, fáciles de transmitir y mucho más sencillas de comprender siendo claras y atractivas para todo el personal; la simplicidad se logra planteando una idea organizadora que se ajusta al contexto histórico de la organización conectando de esta manera con su propósito. La conexión con la cultura vigente en la organización hace que las personas se adhieran a la estrategia porque se incorpora con dicho concepto más amplio,  posibilitando que sea descrita y apropiada para ellos.

Hasta aquí hemos definido la estrategia como algo deliberado que nace desde la alta dirección, es decir que son intencionales sea como planes o como maniobras específicas. Otra forma de ver estrategia es como consistencia en el comportamiento, específicamente un patrón en un flujo de acciones tanto si es intencional como si no los es. Por ejemplo las organizaciones pueden tener un plan de acción definido y un patrón de comportamiento que se rige por la responsabilidad social. En muchos casos los competidores u otras partes interesadas enuncian los comportamientos típicos de personas u organizaciones, señalándolas como “su estrategia”. En estos casos se aprecia que la estrategia ya no es un plan sino un patrón de actuación esto es “consistencia en el actuar etiquetándose como estrategia”. En estos casos la apreciación será externa a la alta dirección: lo que los otros ven, en relación a  como se actúa.

Finalmente, quiero precisar que las estrategias para que se tornen eficaces deben abarcar un mínimo de características como factores y elementos estructurales básicos implícitos o explícitos, como sigue: a) Propósitos y objetivos que deben entenderse. b) Preservar libertad de acción y estimular la iniciativa y el compromiso señalando el ritmo de trabajo, determinando el curso de los acontecimientos. c) Concentrar la acción en el lugar y momento decisivo. d) Ser flexibles adaptándose a la dimensión y los recursos disponibles generando maniobrabilidad y flexibilidad. e) Promover coordinación y compromiso generando adhesión a los resultados esperados más allá de la mera aceptación. f) En ciertos casos donde la situación lo requiera permite actuar con velocidad, silencio y con inteligencia para atacar a enemigos desprevenidos y desprovistos aplicando la sorpresa g) Asegurar  los recursos y demás aspectos operativos fundamentales así como la inteligencia necesaria para prevenir sorpresas.

REFERENCIAS

  1. Eichholz JC (2015) Cambio Adaptativo. Ediciones de la Lid Ediciones. Colombia. ps.179-198.
  2. Mintzberg H. Brian Q.J. (1998) El Proceso Estratégico. Prentice Hall. México. ps. 3-14.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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