LA POLÍTICA EN LAS ORGANIZACIONES

Plantilla blog - Pastillas Gerenciales - 910El tema del conflicto y del poder dentro de las organizaciones no se usa frecuentemente en la temática administrativa, pero en tiempos de cambio como los que se viven, merecen ser tratados en forma integral en sí mismos y en el contexto de la organización en cuanto a sus posibilidades de ser generadora de conflictos.

En las organizaciones como sistemas sociales intervienen una serie de variables que responde a intereses no siempre coincidentes que a través de un proceso de influencia o de negociación, implícito o explicito, tratan de articularse para alcanzar los resultados propuestos por las mismas. Por ello, se puede afirmar que las relaciones de poder son un mecanismo político innato a todas las organizaciones.

Las organizaciones funcionan en base a tres sistemas formales de poder que interactúan entre sí: autoridad, ideología y experiencia. La autoridad se origina desde los requisitos legales, reglamentarios y los requisitos del cliente; la ideología como conjunto de ideas que caracterizan a una organización que, socialmente compartida por los miembros de la misma, conforman la cultura organizacional con influencia significativa en las actitudes y comportamientos de los miembros de la organización; la experiencia como forma de conocimiento y habilidades derivadas de la observación, la participación y la vivencia, elaborada en forma colectiva y unida a la educación; conforma la competencia laboral y el capital intelectual de la organización. Pero existe un cuarto sistema de influencia en las relaciones sociales de la organización: la política: informal por los medios de que se vale y a veces por los fines que promueve; no requiere de autorización ni certificación formal y su aceptación no es generalizada pero puede ser usada por todos. En consecuencia, el impacto de la política dentro de la organización es divisorio y conflictivo soliendo enfrentar a individuos y grupos sustentados en los sistemas formales y legítimos; en el caso de que estos sean débiles, los enfrenta entre sí. La dinámica de la dimensión política se genera a través de diversos mecanismos de actuación como son: resistencia a la autoridad sobre todo de los niveles bajos de la organización; contra resistencia utilizada para contrarrestar lo anterior haciendo uso del poder legítimo y algunas veces ilegítimo entrando en su juego; patrocinio para construir una base de poder con superiores o con adjuntos con cuota de poder; alianzas que se realizan con colaboradores del mismo nivel: estos dos últimos podrán utilizar recursos del presupuesto como incentivos; conformación de grupos de poder por la experiencia en el cargo, “los más antiguos”; formas de presión u opresión para forzar a aquellos que no muestran poder que lo contrarreste; formación de bandos en el alto nivel para vencer a un rival o supuesto rival; lo anterior pero a nivel de unidades operativas; combinación de algunos  de los anteriores para promover personas a cargos de poder; utilización de información acerca de conductas cuestionables dentro de la organización para presionar el reemplazo de personas; conformación de grupos opuestos cerca del poder para generar cambios de estrategias o personas. Tales mecanismos políticos pueden estar presentes sin ser dominantes existiendo subrepticiamente en la organización. En el caso que se evidencie de que el elemento político sea el dominante puede ser que hayan minado, los mecanismos, los sistemas legítimos de poder originando confrontaciones y alianzas, los cuales derivan en convertir a la organización en un ente politizado; al extremo de generar dentro de la organización un lugar de lucha política con conflictos intensos e intermitentes, comúnmente llamado “ambiente politiquero”. Esta última caracterización puede verse mayormente en las organizaciones del sector público.

Con lo visto hasta ahora podemos afirmar que la política tiene un espacio dentro de las organizaciones y que puede ser causa de  división, con lo cual no se podrá obtener una adecuada adaptación al cambio resultando costosa en la medida que se desperdicia el tiempo para arreglar las situaciones conflictivas y generando controversias; todo esto lleva a que la organización no avance ni se beneficie a nadie en contraposición al propósito de toda organización de ofertar bienes y/o servicios de calidad a satisfacción de los usuarios y con retribución económica o de valor para la misma, sin convertirla una arena de lucha para que la gente se pelee entre sí.

Para implementar y mantener la gestión del poder dentro de la organización es necesario generar condiciones para que la política cree sinergias con los elementos formales de influencia corrigiendo deficiencias, sobre todo para generar flexibilidad en los mismos mejorando el desempeño de la organización. Esto sucede porque los elementos de influencia como la autoridad, ideología y experiencia siendo formales pueden ser utilizados como mecanismos de poder, generando que el poder legítimo se utilice de manera muy poco razonable; inversamente también los mecanismos de poder o políticos, por naturaleza informales, pueden ser utilizados con fines legítimos. Al respecto, Mintzberg (1993) menciona que:

a)    La política puede actuar para asegurar la supervivencia de los más fuertes en la organización, en la medida que la autoridad prefiere una sola cadena de mando, por lo que la política puede generar canales alternos de información y promoción mediante un mecanismo de patrocinio para rebasar a un superior débil o pueden ser utilizados para evidenciar el potencial de liderazgo de un superior fuerte. Los mecanismos políticos, por un lado determinan quienes compiten por el poder, y por otro, ayudan a desplazar a los liderazgos débiles.

b)    La política asegura que los asuntos se discutan integralmente, mientras que cada uno de los elementos de influencia formales lo hace de forma parcial. La atención que se presta desde la alta dirección, por ejemplo a la autoridad, trata de ver las cosas desde un solo punto de vista, generalmente del que está arriba. Si solo se toma en cuenta la ideología, igualmente se hará desde la cultura imperante lo que crea una orientación conservadora; si es por la experiencia, solo se utilizará la opinión de los expertos, corriéndose el riesgo de ser reacios a los cambios. Al intervenir el componente político obliga a que se sustenten mejor la cosas viéndolas desde diversas ópticas para conjugar las influencia a través de los argumentos en pro o en contra; al discutir las propuestas prevalecen las que se justifican en términos de los intereses de la organización en su conjunto mirando el bien común sobre aquellos que defienden intereses particulares.

c)    Los cambios a menudo pueden ser bloqueados por los elementos legítimos de poder, de allí la necesidad de utilizar mecanismos políticos para la adaptación a los cambios y superar las barreras formales. Alcanzar la visión requiere generar cambios que permitan adecuarse al contexto, sin embargo, el poder formal puede crear barreras que lo impidan por defender intereses particulares por ejemplo los de la alta dirección; unido a los intereses de aquellos que quieren mantener el statu quo. Desde la experiencia se puede mantener la decisión en los más expertos a costa del pensamiento de los jóvenes que podrían poseer habilidades más recientes y necesarias. Igual sucede con la cultura, que si prevalece, trae el peligro de mantenerse en el pasado: allí la tradición actúa como inhibidor del cambio. En estos casos la política procede como “mano invisible” moviendo el cambio a través de mecanismo del juego político.

d)    Los mecanismos políticos pueden facilitar la implementación de las decisiones. Existen casos en que las decisiones pueden generar barreras para su aceptación por lo que se usan los mecanismos de poder para que las decisiones sean aceptadas, tal es el caso de generar opiniones favorables previas conversando o adelantándose a las objeciones a fin de no llegar a manejar mecanismos de represión, que a su vez son peligrosos y atentatorio contra la unidad. Lo recomendable desde el punto de vista político es: persuadir, negociar y formar alianzas que conduzcan a las decisiones a tomar e implementar.

En síntesis, la política es útil en la gestión de las organizaciones siempre que se actué al unísono e integralmente con los otros elementos formales de influencia y para alcanzar el bien común.

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DATOS BIBLIOGRÁFICOS

Mintzberg H.  (1983). La política y la organización política. Tomado de: Mintzberg H. Brian Q. J. (1993) El proceso estratégico. Segunda Edición. México: Prentice Hall. Págs. 416-422.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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