TRABAJAR CON AUTONOMÍA DESDE LA RAZÓN Y LA INTUICIÓN

Plantilla blog - Pastillas Gerenciales -  22 de MayoEn la actual sociedad del conocimiento se pide a las personas en su rol de estudiantes de educación básica y de educación superior; así como en el trabajo en diferentes niveles gerenciales y en las labores operativas; que actúen con autonomía, se insiste tanto que resulta un cliché ya que se repite constantemente como expresión, acción o idea, que usada en exceso va perdiendo fuerza en su verdadera capacidad innovadora.
La autonomía para la persona puede tener beneficios positivos tanto para el individuo como para la comunidad de la que forma parte en el ejercicio de sus diferentes roles.

Cuando el personal de una organización tiene un acercamiento a su puesto de trabajo de una manera tal que sus actitudes y comportamiento se integran a la cultura organizacional, se crea un equilibrio, permitiendo trabajar eficientemente dentro de la estructura y procesos, buscando soluciones que beneficien a todos. En tal sentido, la autonomía se da cuando el personal muestra una capacidad para controlar su puesto de trabajo incrementando el compromiso, la moral y la motivación mejorando las competencias para decidir en relación a sus responsabilidades; esto genera mayor satisfacción, los hace más productivos y permite que generen soluciones innovadoras que pueden hacer que la organización sea más competitiva a partir de una mejor comprensión del trabajo en equipo, propiciando mayor seguridad en el trabajador.

El ejercicio de la autonomía tiene su punto crítico en la toma de decisiones ya que este proceso constituye uno de los fenómenos más importantes en las interrelaciones humanas, ya que involucra la voluntad del individuo, el derecho a la libertad y también a la capacidad personal. La toma de decisiones en un contexto de autonomía es un proceso complejo donde la sociedad del conocimiento nos ofrece un mundo lleno de opciones.

La indecisión se puede considerar como la falta de autonomía para que un individuo pueda tomar decisiones o elegir alguna alternativa entre varias para resolver un problema. La indecisión generada por falta de información o un deficiente análisis de la misma puede causar juicios prematuros agravándose por la interferencia de emociones que la bloquean; lo que se observa como consecuencia es una falta de capacidad para tomar decisiones que a su vez genera bloqueos emocionales y conflictos para decidir.

En general, la toma de decisiones es un proceso que permite realizar una selección entre alternativas, opciones o cursos de acción o formas de resolver problemas actuales o potenciales en diferentes contextos.

La toma de decisiones puede partir de un proceso racional con una serie de fases que sigue el método científico; se inicia con el planteamiento del problema, continuando con elaboración de un marco teórico apropiado, el diseño de una metodología, la obtención de la información, la metodología, la identificación de alternativas y la selección de la más apropiada; en síntesis: definición del problema, recopilación de datos, generación de alternativas y selección de un curso de acción. Pero no todo sigue el camino de la razón; en el día a día se toman decisiones en forma permanente que tienen su base en la inteligencia intuitiva de la persona.

A diferencia de los científicos que establecen por lo general un riesgo del 95% para generalizar lo que podría suceder en un universo a partir de una muestra, el gerente por la propia naturaleza de su trabajo lo hace con riesgos de 50% en promedio y aún menos porque muchas de sus decisiones se generan no a partir de un proceso racional, sino utilizando su “inteligencia intuitiva”, algo así como pensar sin pensar, decidiendo en segundos: estas decisiones son las más difíciles de explicar. Se pueden establecer dos tipos de comportamientos para la toma de decisión; unos enfrentan los problemas con mayor lógica y racionalidad procesando la información disponible de forma secuencial; otros se enfrentan al proceso en forma más integral, creativa e intuitiva, con mayor tolerancia a la ambigüedad.

Glawell (2006) nos dice que no son los mejores tomadores de decisiones los que procesan más información o los que invierten más tiempo en reflexionar, sino aquellos que se centran en factores que verdaderamente importan y que provienen de un gran número de variables que permanecen ocultas. Esto es así, porque los juicios instantáneos y la cognición rápida ocurren en ese espacio oculto. Pero, las personas desde siempre extraen conclusiones a partir de unos cuantos datos significativos.

Estas decisiones rápidas se extraen del llamado inconsciente adaptativo concebido como una especie de computador ubicado en el cerebro, cuya tarea es procesar en forma automática los datos acumulados y que son necesarios para interactuar en el día a día. En otras palabras, poseemos un equipamiento cerebral que nos permite tomar decisiones rápidas a partir de poca información; nos ayuda a comprender el contexto, nos advierte de peligros y precisa el inicio de otras acciones de forma elaborada y eficaz, en función de las situaciones que se nos presenten.

Muchas veces sospechamos de las decisiones inconscientes ya que las primeras impresiones constituyen un buen aliado para ubicarse en el mundo cambiante de hoy, sin embargo, es aconsejable en algunas ocasiones, por lo general cuando se presentan situaciones de estrés.

Para el desarrollo de la inteligencia intuitiva el primer paso es convencernos que las decisiones rápidas pueden ser tan acertadas como aquellas adoptadas con mucha información y reflexión. Pero hay que poner mucho cuidado, ya que la parte emocional, es decir, nuestros deseos y emociones pueden bloquear la decisión; de allí la expresión ¡No hay peor enemigo que uno mismo! La explicación es que nuestro inconsciente es una fuerza poderosa pero falible; nuestro computador en el proceso de sacar a flote lo asertivo puede ser derrotado porque tiene que competir con toda clase de intereses, emociones y sentimientos. Es posible aprender cuando conviene escuchar al inconsciente y mejor aún educar, controlar los juicios rápidos y las primeras impresiones.

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DATOS BIBLIOGRÁFICOS

Gladwell M.(2006) Inteligencia intuitiva. Porqué sabemos la verdad en dos segundos. Santillana Ediciones Generales, S.L. 2 Edición. España.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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