A MAYOR CAPITAL INTELECTUAL MÁS TALENTO

Flyer Capital IntelectualEl término “capital intelectual” se usa para designar el conjunto de activos intangibles que generan valor para la organización en el presente y que continuará el futuro. Está integrado por la educación, conocimientos, habilidades, actitudes y destrezas que aportan cada uno de los miembros de la organización conocido como el “capital humano”, al cual se agrega el nivel de investigación y desarrollo, tecnología y sistemas de gestión entre otros indicadores.  

Por mucho capital humano que se observe en una organización esta no será exitosa si no se comporta como un grupo que infunda sentido, piense por sí mismo, promueva la flexibilidad y afronte los desafíos que se presentan; grupo que se denomina el talento de la organización  presente en el  15 % de los colaboradores de una organización ya que  75 % del personal no muestra tales características porque su prioridad son sus propios intereses y el 10 % restante es el que se opone a todo sea consciente o inconscientemente. Por ello, la importancia que se le da al desarrollo de dichos grupos en la organización, se compara con el núcleo que transmite energía a toda la organización; sin su aporte, el propósito, la estrategia, la estructura y la cultura de la misma solo serían conceptos abstractos pues no habría energía que la haga realidad. Cuanto más grande sea el grupo de talento en la organización mejor funcionará esta y se orientará a su crecimiento y desarrollo.

No basta reclutar personal con excepcionales cualidades individuales sino que hay que lograr que encarnen como grupo y  proyecten  propósito, estrategia, estructura y cultura dentro de la organización; serán más exitosas las organizaciones que cuenten con gerentes que logren conformar un grupo de talento caracterizado por un alto nivel de competencias colectivas en el día a día aprovechando las competencias individuales con un alto aprovechamiento de las de la dinámica grupal con fuertes valores y vínculos.

El grupo de talentos es mucho más que tener personas que muestren un alto nivel de capital humano que por supuesto hay que atraer, desarrollar y retener como personas excepcionales dentro de la organización o para que ocupen cargos directivos; el concepto va más allá; se trata de conformarlo por todo tipo de personas de la organización ampliando cada vez su número y sobre todo, incentivándolos a involucrarse con las expectativas de desarrollo de la organización manteniéndose en un constante proceso de aprendizaje sin temor a cometer errores y asumiendo autonomía por lo que hacen;  asumiendo  compromiso e identificación con los instrumentos de planeamiento, mostrando actitudes y comportamientos para aprovechar las oportunidades, los recursos puestos a disposición por los gerentes. Igualmente, con oportunidades de capacitación continua y un acompañamiento permanente para su aplicación aprovechando los procesos de retroalimentación, aprendiendo de ella para que su conciencia tenga un desarrollo paralelo al de la organización preocupada por alentar modelos de conducta que sirvan de guía al grupo.

El problema hasta aquí es entonces desarrollar el talento de cada una de las personas de la organización para incrementar el capital intelectual de la misma y alcanzar el éxito y mejor haciéndolo más aprisa que las organizaciones de la competencia. Esto se logra fortaleciendo las capacidades de los trabajadores para que sean líderes en todo lo que hacen. Desde el vigilante hasta el director ejecutivo, todos deben ejerce el liderazgo y asumir la responsabilidad por el éxito de la organización; la idea es formar líderes en todos los niveles de la organización a partir del solo deseo de implicarse y el compromiso de dejar señales positivas en su actuar, es decir, siendo excelentes en lo que se hace; donde cada uno apunte a la innovación e inspire a su compañero de trabajo, estando abierto al cambio y asumiendo responsabilidades por los resultados obtenidos; siendo positivo, entregándose sin reserva a dar lo mejor de sí mismo. Una vez esto sea el perfil de cada colaborador se tendrá una organización que se adapta a los cambios rápidamente y será líder en su campo: todo esto partiendo de la transformación del propio individuo sin desconocer el liderazgo formal de la organización en base a su propia estructura jerárquica.

Es decir, que estamos hablando de un tipo diferente de liderazgo: el liderazgo de sí mismo. Es desarrollar un liderazgo interior independiente de la edad, el nivel educativo o del cargo; se desarrolla a partir de la capacidad natural que tiene la especie humana de hacer un trabajo excelente y en reflejar un auténtico liderazgo de comportamiento independiente de las recompensas materiales alineado al precepto “cada uno cosecha lo que siembra y el que siembra vientos cosecha tempestades”. Los mejores ejemplos de acciones humanas no tuvieron como incentivo el dinero o las cosas materiales; sea un soldado, un artista o un científico. En todos los casos la motivación fue el desafío o la posibilidad de ir más lejos o el deseo de hacer algo grande; para ello hay que dar lo mejor de sí mismo y hacer un trabajo excepcional y esto no puede suceder si no se es autónomo o dominado por el miedo, a pensar, y a ser diferente y auténtico; estar dispuesto a obtener lo mejor de sí y ser el mejor en todo lo que se hace. Esto genera reconocimiento, respeto, alienta a que se nos encargue otros retos; todo esto se puede hacer sin ostentar un cargo; lo podemos hacer desde cualquier posición. Se trata de estar siempre en la ruta de la mejora y elevando los niveles de calidad de lo que uno hace; la recompensa es saber que se está realizando el potencial propio, haciendo un trabajo brillante y saber que se vive de la mejor manera, dedicando el tiempo a aprender, crecer y llegar a la cima en todo lo que se hace; mejorarlo todo siempre.

Todo esto se logra aplicando el mecanismo de aprendizaje que es la repetición, la generación de hábitos; en el sentido de hacerse líder de sí mismo para que haciéndolo también podamos guiar a otros en el camino de la excelencia con el ejemplo; siendo lo que llamamos “modelo”. Esto se logra sacando fuerza de nuestro propio interior convirtiéndolo en núcleo de contribución hacia los demás.

 Todas las personas que han alcanzado el éxito repiten de manera consistente actos que se convierten en hábitos, las acciones cotidianas, de apariencia sencilla y sin importancia que se van acumulando con el tiempo hasta formar una condición humana excelente y una vida de primera.  Lo contrario llevará al fracaso como continuos actos de negligencia como hábitos negativos que vamos amontonando hasta que se convierten en punto sin retorno, incluso en enfermedades incurables.

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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