DIRIGIR AL JEFE

jefe_equipo-770x320Los cambios tecnológicos, la mejora de las competencias de las personas y la aplicación de técnicas para mejora de la calidad se orientan a una mayor autonomía del personal  sobre la base del conocimiento que aporta a la actividad asignada, sin que esto lo separe de la dependencia jerárquica. Se habla y escribe  acerca de cómo mejorar la eficacia de la gestión de los subalternos  pero no se dice mucho de cómo mejorar la gestión de abajo hacia arriba de las jerarquías es decir, del subalterno al jefe a cargo; esto constituye el tema de discusión en el  presente documento.

Peter Drucker en su artículo “Cómo administrar el jefe” (1993) dice que por lo general hay quejas de los subalternos en relación a los jefes pero que es mucho más fácil dirigirlo para alcanzar mayor eficiencia y eficacia, para lo cual ofrece algunos elementos al respecto:

  • Jefe y subalterno forman un equipo, en este sentido las actividades en general deben ser realizadas con eficacia, eficiencia y a satisfacción de los clientes y otras partes interesadas; la contribución a esta construcción es de interés del propio subalterno, pues “al fin y al cabo, la mejor receta es trabajar para un jefe activo y progresista”. Por ello se  les recomienda motivar conversaciones donde salga a relucir lo que el jefe espera del subalterno para ayudar a que este haga su trabajo y que “hacer para  no complicarle  la vida”. De esa manera puede descubrir qué cosas necesita su superior y qué cosas constituyen un obstáculo. “Y lo mejor es preguntárselo directamente y sin rodeos”.
  • Es necesario la toma de conciencia que el jefe es un ser humano y por tanto individuo con una forma de actuación y comportamiento únicas. No está en manos del subalterno reeducarlo, reformarlo, ni hacer que obre de la misma forma que otro en cuanto la aplicación de  requisitos, normas y regulaciones  ya que cada individuo tiene formas particulares de comportamiento. Lo que le corresponde al subalterno es contribuir a que el jefe pueda desempeñar bien su cargo según su manera individual y única necesitando, como todos, seguridad de que lo va a acompañar.whatsapp-correo--644x362

De acuerdo a lo anterior, se requiere identificar la frecuencia de las reuniones, la forma como quiere que se le brinden los informes, la forma de hacer las consultas: si personalmente o en línea; si desea los informes impresos, por el correo electrónico o por whatsApp. Es decir, si los informes corresponden a su inclinación por la escucha o la lectura; si prefiere el informe numérico o con datos y gráficos. Incluso determinar la hora en que le acomoda recibir los informes: al inicio o al final de la jornada.

  • Es importante saber las fortalezas o puntos fuertes del jefe  así como sus limitaciones para saber en que áreas el subalterno debe “sostenerlo, reforzarlo y complementarlo”. Se debe aprovechar los puntos fuertes y ver que sus puntos débiles no afecten los resultados. Por ejemplo si  ve debilidad en los detalles el debe complementar sus informes en tales aspectos. Este conocimiento tiene como base crear una relación de confianza. Se requiere que el subalterno aproveche las capacidades del jefe y lo  proteja de sus limitaciones y sus puntos débiles.
  • Es necesario que el jefe entienda qué puede esperar del subalterno, cuáles son los objetivos y las metas en que centra sus energías y en cuáles no. Muchas veces la aprobación no es tan necesaria y por el contrario, a veces no es ni deseable; pero “el jefe tiene que saber que hace el subalterno, qué puede esperar y qué no”. Al fin y al cabo lo responsabilizan por los actos de sus subalternos por lo que tiene que estar en la capacidad de decir que sabe lo que ellos están haciendo: esto sienta las bases de una buena delegación.
  • No exponer al jefe a sorpresas y protegerlo en tal sentido “aun de las agradables, si es que las hay”. Estar expuesto a una sorpresa en lo que el jefe es responsable es equivalente a una humillación  pública. Ellos se cuidan de caer siempre en tales situaciones por ello están pidiendo informes permanentemente. Por esto el jefe debe ser protegido de las sorpresas y ello será la base para crear confianza en el subalterno.
  • Subestimar a un jefe es ponerse en área de peligro porque siempre tendrá un sexto sentido que lo alerta. Sobreestimarlo, por el contrario no tendrá ningún riesgo salvo que este se sienta adulado.  Pero si se da cuenta que lo subestima se ofenderá muchísimo y atribuirá al subalterno la falta de competencia que se le imputa a él y lo “tratará de ignorante, tonto, incompetente y falto de imaginación”.

En conclusión, lo importante no es que hacer o no hacer sino “aceptar que administrar al jefe es responsabilidad del subalterno convirtiéndose esto  en una clave de su eficiencia”.

REFERENCIAS

1.- Drucker P. (1993). Gerencia para el Futuro, El decenio de los 90 y más allá. Colombia: Norma. p. 161

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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