EL PODER EN LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

full-slide1En la sociedad agrícola e industrial, caracterizada por la verticalidad de las decisiones, el poder estaba concentrado y se ejercía de manera omnímoda.

La globalización ha generado cambios que nos han llevado a la sociedad del conocimiento, donde las organizaciones se caracterizan porque la mayoría del personal hace uso de la mente en relación a la fuerza física. Estos cambios generan mayor complejidad en las organizaciones que, unido a los cambios en la tecnología, en las regulaciones y en la forma de vivir de los consumidores, son causa del cambio en los contextos que nos toca vivir. Es decir, vivimos en una fase exponencial del cambio avivado por los representantes del capital internacional y de los organismos internacionales que dirigen la instalación de nuevas formas de vida y de convivencia entre los hombres: ¿Será para bien? Un ejemplo es el Banco Mundial que lidera el cambio en el mundo educativo de Latinoamérica desde hace más de 20 años, interviniendo públicamente en la vida política de los países, sin que esto llame la atención de los ciudadanos ya que los gobiernos aceptan su intervención motivados porque dependen de los préstamos de miles de millones no reembolsables que estos ofrecen, a cambio de acceder a sus orientaciones o experimentos educativos.

La gerencia tiene poder (capital político) porque está en la capacidad de decidir y ejecutar proyectos, actividades o procesos de acuerdo a una determinada visión y su alcance a través de resultados parciales; en tal sentido, existen múltiples formas de ejercer el poder y lograr o no lograr los resultados previstos. Así como son muchas las formas de ejercer el poder, también son muchos los resultados del ejercicio del poder según quien lo ejercita y sobre quien se ejerce. Esto va desde un ejercicio esclavista hasta un ejercicio humano de bien común. A su vez, la percepción de ausencia de poder por el personal genera una impotencia igualmente destructiva tanto a nivel externo como internamente hacia el personal de la organización.

La forma en que se ejerce el poder en las organizaciones, forzosamente tiene que estar influenciada por la complejidad anotada, puesto que ya no se puede pensar que una organización que depende del conocimiento de su personal o capital humano podrá ser influenciada mediante órdenes y un ejercicio total y centralizado del poder desde la perspectiva gerencial. Por el contrario, hoy por hoy se hace necesario que las organizaciones del conocimiento tengan un liderazgo centrado en el beneficio de no solo los miembros de la organización, sino de todos los grupos de interés identificados y no solo en los aspectos físicos o económicos; sino también de las condiciones de la vida social en las cuales los seres humanos, las familias y los colectivos pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección o autorrealización.

Se puede percibir de forma clara y precisa que en las organizaciones de la sociedad del conocimiento, las estructuras jerárquicas y de control se están reconfigurando para dar paso e integrarse a estructuras de poder basadas en redes informales, donde la comunicación fluye de manera más rápida que nace del propio personal; así como del funcionamiento de equipos disciplinarios y multidisciplarios.  En este sentido, las estructuras organizacionales tradicionales, producto de la sociedad industrial, van quedando relegadas por estructuras sistémicas a partir de procesos que corren transversales a la propia organización. El ejercicio del poder tiene formas más cercanas a la motivación intrínseca y el compromiso que a su vez trae consigo más autonomía y aprendizaje ligado a las actividades y operaciones de los procesos que se ejecutan para alcanzar los resultados propuestos. De allí el sentido de responsabilidad social empresarial o de responsabilidad social de las organizaciones que se promueve dentro de las empresas y organizaciones hoy en día.

La idea es simple, en una organización del conocimiento el poder es la integración del capital intelectual que aporta el personal y que se convierte para la organización en el capital intelectual de la misma y de la cual depende para su desarrollo; con ello se quiere decir que no se puede monopolizar el poder en un contexto de tantas características interrelacionadas. Un gerente por más capaz e inteligente que sea no podrá, por sí mismo, responder a todos los sistemas, procesos, actividades y operaciones que se integran en el sistema de gestión de la organización. Dicha complejidad determina un tipo de ejercicio del poder basado en la colaboración de personas que aportan de forma diferente, no solo individuamente, sino a través de trabajo en equipo, a partir de marcos de trabajo integrados en sistemas con un sentido de bien común; diferenciación respecto a la competencia, una visión de largo plazo y conformidad con la comunidad que la influencia.

A pesar de sus riesgos el poder, desde la perspectiva del bienestar de todos, es necesario en la medida que permite construir un capital intelectual de la organización para capitalizar las oportunidades presentes y futuras del contexto, así como para integrar al personal en un propósito o visión compartida de tal forma que el capital humano de cada miembro de la organización se integre sinérgicamente al capital intelectual de la organización.

Un factor integrador de estas dos condiciones que permiten, por un lado evitar la atomización interna y por otro, el aumento de la integración con el contexto, es la confianza. Es decir, el poder tiene en la confianza un socio de gran importancia que a su vez está compuesta por “credibilidad, fiabilidad, empatía y generosidad”; siendo su indicador la reputación.

Es una realidad que los líderes de las organizaciones requieren de capital político para la planificación, ejecución, verificación y revisión; sin poder no se podrá ejercer este ciclo. De allí que este ciclo será posible cuando confluyan el poder formal, el poder informal y otras habilidades como el prestigio, el convencimiento y la credibilidad.

 

DATOS BIBLIOGRÁFICOS

Huete L. García J. (2015) Liderar para el bien común. LID Editorial Empresarial. España, p. 269

Escrito por Julio Dominguez G.

Julio Dominguez G.

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